
hazme una perdida o esa chica que fuma con estilo. con cara de desdén. sé que no me tengo que acercar pero, evidentemente, voy a hacer todo de la forma menos indicada posible. y así seguimos, empeñadas en rompernos el corazón, no vaya a ser que las cosas sean un poquito más fáciles. la moraleja es que deje todas mis tonterías para la ficción.