mardi 28 février 2017

La vida es mucho mejor cuando estás cachonda.


Cómo mola cuando alguien que te mola dice tu nombre, así sin más, simplemente dice: Zaida. Eso pone en demasía. Somos narcisistas, simples, y estamos hechos para el deseo.

Cómo mola cuando te mola alguien y te da dos besos. Y te impregna de un olor que se queda ahí, mientras tomáis cañas con otra gente, mientras se enrolla con su novia, mientras te paseas rozándola como quien no quiere la cosa por el bar en el que habéis coincidido. Cómo mola cuando esa persona, cuyo olor te pone muy tonta y te emociona y te hace proyectar imágenes vulgares, superficiales y fascinantes, te dice: Joder, qué bien hueles.

Qué guay vivir cosas que no has vivido.

Cómo mola acabar un polvo cantando Michael Jackson.

Cómo mola emocionarse porque los días son más largos y porque puedes quitarte el abrigo y el jersey, quedarte en camiseta de manga larga un mediodía de febrero.

Cómo mola admirar a tus amigos, por cómo sienten, por cómo viven.

Qué bien que La Maldita Primavera se vaya a estrenar YA YA YA y que Júlia me contagie su ansia de vivirlo todo como un personaje de una película demasiado guay como para haberla visto.

Qué bien cuando una empieza a quererse, a quererse de verdad. A sentir que su vida es eso que había soñado, y ese sueño no tiene nada que ver con nada material, ni con trabajos, ni con novias, ni con proyectos realizados ni deseos cumplidos.

Qué guay es saber que todo está por llegar, y que la vida es una aventura maravillosa, llena de cosas feas, pero que bueno, que aquí estamos, los despojos de la sociedad mal entendida, listos para dejarnos sorprender.

Qué bien, joder.